Imponente, incierta
Y rompedora infinidad
Del cielo en la tierra,
No es más que una
Aparente y distinta copia de lo original,
Lo celeste.
Una copia con propia vida
Que despierta emociones
Que recoge y anula mil caminares,
Que ahoga cien conversaciones
Y levanta infinitos despertares.
Aquella copia celeste,
En la que se consume
El más tardío de los soles,
Cierra en este día,
Cual candado,
El corazón de un marinero
Que nunca a navegado.
¡Y tan inspirado debía estar! ¡Me gusta mucho esta poesía! Si unas pocas palabras son capaces de abstraerme de la propia realidad y trasladarme por mis pensamientos sin darme cuenta de mis sensaciones físicas significa que esas palabras tienen una fuerza mayor a la de la gravedad terrestre. Esta poesía lo consigue.