Corre ya tiempo
De tardíos amaneceres
Y prolongadas veladas
A la luz de tu fuego.
Mas, perpetúas con tu presencia
Mi sangre primaveral.
Y no es que yo no quiera,
Que por querer, consiento
Pero tan grande es el dolor
De tu esperado despiste,
Que cuando digo: “No lloro”,
Miento.
Tú, varias estaciones
Delante de mí,
Yo, varias estaciones
Detrás de ti.
Me temo que nunca
Bajarás de tu vagón
Para que confundamos
Tu maleta y la mía,
Tu billete y el mío,
Tu boca y la mía.
Me superas en poco
Menos que tres recordatorios
Y en supongo varios besos,
No muy lejos, creo yo,
Muy distante para ti.
Sufrir rechazo puedo,
Si bien, atrevo a decir
Te quiero.
Perdonen por la ausencia, caballeros. Ya estoy aquí de nuevo.
Me encanta esta creación tuya, Andrés. Y te agradezco enormemente el haberme convertido en un doble privilegiado. Primero por haber leído tu poema uno de los primeros después de que lo compusieras, y doblemente por haberlo escuchado de tus palabras, otorgándole el sentimiento que merece y que te provoca. Espero poder compartir lo que yo hago con vosotros pronto, de nuevo.