No tenías que estar aquí
La noche está irrevocablemente vacía
dedicada en exclusiva al silencio
El piano araña sus cuerdas sin evitar el llanto
que le surge como nunca
tan de dentro
Dile que se calle:
requiero la mayor de las quietudes
para retirarme con la dignidad sin desarmar
Adiós
Me marcho
desplegando la bandera blanca de siempre
sin permitirte que me guardes aturdido
derrotado
con los brazos tan caídos
que jamás han dado tan poco como ahora
que jamás han estado tan lejos de ti
de los tuyos
de tu calor oscilante
Me retiro
rotundamente
tajante
sin posibilidad de enmienda
Hoy ya no puedo mirarte sin que me duelas
Guardaré por ti el mayor de los silencios
bajo el mar
para que sólo te percates del cántico del agua
que se acerca a besarte
con mis labios
dulces y pintados de la tristeza que me produces
sin tener otra ambición
que la de beberme las gotas
que en tu huida
hayas despreciado
Leo, este poema me trasmitió algo increible, sentí como si cada palabra fuese aquella que, exactamente, reflejase mi propia situación en algún momento de mi vida. Sin duda es uno de los pocos poemas que me ha llegado hasta lo más dentro de mi ser, sé que es una opinión muy subjetiva pero, ¿no es la poesía en sí muy subjetiva? Muchas gracias por este aporte tan bueno y espero que sigas hacíendolos para continuar enriqueciendo este modesto blog.