Me has buscado en tantos
rostros y lugares,
que nadie sabe cuantos
besos me rogares.
Me evades y persigues por tus versos,
pones voz e intención a mis palabras,
y aun siendo a tu razón adverso,
tu corazón hago que abras.
Cuan leal y cuan traidor,
soy verdugo y sanador de tus lamentos.
Cuan seductor y embaucador,
en tus sueños dueño soy de tus alientos.
Cuan desconocido y conocido,
soy víctima y culpable de tu hambre,
de tu nombre siempre unido,
soy un hombre con tu nombre.
No seré yo el adecuado,
me combatirás con tus excusas,
de tu alma me he apropiado,
de mi voluntad eres reclusa.
Amarga y triste soledad la tuya,
en la que heme yo atrapado,
creadora de mi imagen sin cuya
tela mi existencia habrá acabado.
Porque no soy yo como me ves,
ni me encuentro donde buscas,
ni mi amor es como crees,
ni nuestras vidas son tan fuscas.
No me pidas que me aleje
por no verme o por no herirme,
no me pidas que te deje,
no decidas que he de irme.
Es mi amor ruidoso,
que se acerca gateando,
no lo pidas silencioso,
es mi amor gritando.
Me conoces por desconocido,
afluente tuyo, río,
soy la causa del alarido,
soy aquel escalofrío.