sábado, 29 de mayo de 2010

Esta composición se la dedico a mi razón. A la razón que tantas veces me dice que no me enamore, que puedo sufrir, que luego me costará recuperarme. A la razón que en tantas ocasiones lleva razón y que, aun siendo así, no escucho tantas veces como debería: va por ti.





 
La razón de la sinrazón 

La razón de la razón
quedó perdida 
cuando, alzando el corazón,
quedó mi alma tendida.

Llega el sueño
que convida
al olvido de  su dueño.

Sueño pasional,
realidad irracional,
palabra confidencial,
tiempo primaveral.
 
¡Oh, alma perdida,
regresa al cuerpo
y serás bien recibida!

Se te echa en falta,
¡de menos!
Por motivo de tan alta
tormenta y de sus truenos.

No podré corresponderte,
darte alcance,
socorrerte.
 
Ven a quien alienta
en sus lamentos
a luchar contra quien tienta
en sus contentos.

Aquella, razón de males tamaños,
¡cesa ya en tu intento
de causar mayores daños! 

No te dejes arrastrar,
ni sufras, corazón,
mas intenta demostrar
que todavía queda en ti razón.

Corazón traidor que voló 
a favor
de lo que mi razón asoló.

¿Amor te haces llamar
tú que pones por precio mi alma,
que mi pecho logres quemar
y que en mí no quede ni respiro ni calma?
 
Márchate, que yo de ti rehúso,
 que no me quiero más acordar
de todo aquello de lo que te acuso.
 
Que estar en mi cabal
es lo que yo más quiero
antes de mi funeral.
 
¿Qué cuál es mi destino
si mi alma no regresa?
Locura, enfermedad, desatino
si no para, se detiene, cesa,
esta alegoría de maldad
disfrazada de bondad
que es sin duda la razón
de esta sinrazón.

¡Condenado a amarte
con lo más profundo,
a desechar los halos de razón
sin poder odiarte,
a ver tu imagen perseguirme,
a recordarte!

¡Ay, amor! ¡Ay, mal arte!
Si por tan sólo un segundo pudiera
olvidarte…

Tags: Eduardo Oliver Rozalén

Publicado por Eglador @ 16:11  | Relatos y poesía
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Comentarios
Para mí, sublime. Cuanto me gustaría que mis escritos se asemejasen en cierto modo a los tuyos. Como ya te dije me encanta tu capacidad para utilizar algunas figuras literarias, en este caso, la prosopopeya. Gracias por aportar esto.
Publicado por PlumaNegra20
sábado, 29 de mayo de 2010 | 16:47
Muchas gracias Andrés, aunque me gustaría aclarar que a lo largo del poema trato de convertir lo humano en objeto y el objeto en humano. Aparece muchas veces la palabra "razón" y cada vez con un significado distinto, ya sea "motivo", "causa", "capacidad para tomar decisiones con sentido" y considero que la gracia está en averiguar a qué acepción de cada palabra me refiero en cada estrofa o en cada verso. Quedan tantas cosas por mejorar... pero muchas gracias Guiño
Publicado por Eglador
sábado, 29 de mayo de 2010 | 17:13
De hecho, la primera cosa por mejorar (y gracias Vero por decírmelo y hacer que me de cuenta) es que esa visión que tengo actualmente del amor... algo de lo que tengo que evadirme y esquivarlo para no acabar loco no es correcta. Supongo que por eso escribí esta poesía, para darme cuenta realmente de que no es cuestión de "Corazón o Razón", sino más bien de una síntesis... de saber cuándo hay que arriesgar y cuándo no. =)
Publicado por Eglador
sábado, 29 de mayo de 2010 | 17:37
Lo que yo creo es que has vuelto a lograr otra genialidad de la que muchos grandes poetas querrían ser autores. Como dice Andrés, la forma es muy acertada, pero lo más importante para mí es el contenido. Y el mensaje fluye a lo largo de los versos de una forma insuperable, independientemente de si la visión que muestra es más o menos acorde con las creencias de uno. Si el contenido está bien manifestado, el estilo viene prácticamente solo. De nuevo, enhorabuena.
Publicado por MiguelArmandoM
sábado, 29 de mayo de 2010 | 21:31
Una vez más me quedo alucinada por tu forma de escribir. Pero, centrándome en el contenido del poema, te recuerdo una palabras que quizá te suenen: "déjate llevar, lucha por lo que quieres, pase lo que pase, pues si no lo intentas no sabrás si puede funcionar o no"... (o algo parecido)
Publicado por maria19mam
domingo, 30 de mayo de 2010 | 20:19
Recuerdo las palabras, María, pero déjame decirte que intento caer en la poesía, que es ahí donde me rindo y pierdo la esperanza, que es ahí donde doy rienda suelta a mi angustia y a mi desesperación. En la vida, en la realidad no flaquearé, mantendré la esperanza y... llegado mi momento: actuaré.
Publicado por Eglador
lunes, 31 de mayo de 2010 | 2:20