domingo, 09 de mayo de 2010
Tu cobardía
se asemeja
a la valía
que me deja,
que me abandona,
que se va,
que no vuelve
ni mira atrás.
 
Tus palabras silenciosas
nunca me llegaron.
Sé que fueron pretenciosas,
pues no sólo alegaron
que tu amor por mí,
tan real, existente,
osaría inundar algún día
gran espacio de mi mente,
sino que vaticinaron que mi suerte
no sería sino amaros
hasta el día de mi muerte.
 
Perdido estoy
si habiendo llegado el momento
en el que enamorado soy
tu imagen se vuelve en tormento,
descubriendo que me has olvidado,
que para ti no existo.
¿No sabéis que me quemáis
solo con imaginar
las caricias que me procuráis?
 
Es cierto que es anodino
el intento de aplacar
la voluntad de lo divino.
Mas no deseo enfermar
de lo que mal empieza
y peor acaba,
¿y hacer limpieza
de lo que la prudencia alaba?
No puedo amarte,
calla, acaba.
 
Por más que me escribes
no pienso responder a tus misivas.
No me interesa cómo vives
o suspiras
por un amor en el que, insistes,
procuras.
 
Vale que es de un necio
negar la oportunidad
de que por tan bajo precio,
halle la felicidad.
Solo tengo que entregarme a vos.
¿No es acaso vuestra condición,
sino estirar mi mano para gozaros
y perder toda noción?
No puedo rendirme,
¡he de resistirme!
 
Decís que me amáis,
mas no puedo veros,
¿dónde estáis?
¡Dejad de esconderos!
Me sorprende
que tales palabras vacías
sigan provocando respuesta, ende
que tanto decías,
palabras ciertas de las que careces,
en tanto que tú no apareces.
 
Puede que tanta negativa,
por activa y por pasiva
repetida,
os conduzca hasta la huída
de lo que vuestra palabra me convida.
Hago esfuerzos para olvidaros,
pero aún no os conozco,
cierto, dulce es imaginaros,
acto que no aborrezco.
Mas, ¡no debo,
oh, pero de tus palabras casi bebo!
¿Y cómo no ceder?
¡¿Cómo no perder 
la cabeza por ti, mujer!?
 
Mi locura es una ilusión,
fantasmas en mi corazón
que destruyen toda razón.
¿No sabéis que me quemáis
solo con imaginar
las caricias que me procuráis?
¿No es acaso vuestra condición,
sino estirar mi mano para gozaros
y perder toda noción?
¿Y cómo no ceder?
¡¿Cómo no perder 
la cabeza por ti, mujer!?
 
A mí vendrás con gran donaire
cuando decidas existir,
para encontrarte no haré
otra cosa sino en tu búsqueda partir.
 

Qué triste es gritar al aire.
Aún no existes, pero te amo…


 
Eduardo Oliver Rozalén


Tags: Eduardo Oliver Rozalén

Publicado por Eglador @ 8:13  | Relatos y poesía
Comentarios (5)  | Enviar
Comentarios
INCREÍBLE. Parece que estoy leyendo una poesía de las que ponen en los libros de literatura. Quizá, algún día lo esté debajo de una breve biografía que describa tu vida. Sin duda, lo que escribes lo merece.
Publicado por maria19mam
domingo, 09 de mayo de 2010 | 13:43
Muchas gracias María. Pero en mi opinión he de criticar que hago demasiados usos de fórmulas arcaizantes, venga ya, ¡si parezco uno de los personajes del Quijote! También es criticable que me cueste encontrar palabras para expresar mis sentimientos; supongo que esto se debe a que no he leído ni un solo libro de poesía en todos mis años. Además, no controlo ni la medida de los versos y, bueno, lo he creado con rima pero apenas he podido "domarla", casi se desata y empiezo a poner tonterías.
Publicado por Eglador
domingo, 09 de mayo de 2010 | 15:51
Pero por otra parte... es mi creación, y no puedo dejar de leerla, pues refleja muchos sentimientos contradictorios, muy humanos y que van unidos de la mano, como las ganas de volver a tocar el amor... y el miedo de que, al llegar a él, se desvanezca.
Estoy muy agradecido por tus halagos, pero... te pido que si tuvieras miedo a criticarme por si puedo sentirme mal o rechazado, que no lo tengas, apreciaré tu visión de lo que hago mal tanto como aprecio la que tienes de aquello que hago bien.Guiño
Publicado por Eglador
domingo, 09 de mayo de 2010 | 15:56
¡Pues no te preocupes que yo te critico! jaja, es broma.
Ahora en serio, a mí me parece que está fantástica, y se lo digo siempre a María, saber escribir poesía y además bien me parece un don.
Y lo que es mejor aun es que con el tiempo seguro que mejorarán. ¡Felicidades... Eglador!
Publicado por PepeMoLopez
domingo, 09 de mayo de 2010 | 22:23
Boquiabierto. Así me he quedado. Insisto palabra por palabra en lo que dijo María.
¿Arcaizante? ¡Anda ya! ¡Viva lo decimonónico!
¿Métrica? Un consejo: métrica abajo. La métrica es un arte distinto de la poesía, creo yo, y si no se lleva bien la destruye. Lo dicho, abajo métrica y arriba poesía.
Creo que este poema es de una calidad estilística y de ideas como pocas veces he visto en un poeta que lo es por afición. Haz oficio de la afición, de verdad. Todos saldremos ganando.
Publicado por MiguelArmandoM
martes, 11 de mayo de 2010 | 22:56