sábado, 28 de noviembre de 2009

La maldición de Hill House (The Haunting of Hill House, 1959) está considerada como una de las mejores novelas de terror psicológico del siglo XX.
Fue escrita por Shirley Jackson (1916-1965), autora estadounidense que, aunque poco conocida en nuestro país, llegó a ser una de las máximas exponentes de la literatura de terror allá por los 50 y 60. Autores como Stephen King han confesado la gran influencia que sobre ellos ha ejercido Shirley Jackson y, sobre todo, La maldición de Hill House.
La novela plantea un sugerente argumento: un profesor empeñado en estudiar fenómenos paranormales reúne a tres personas en una casa abandonada y supuestamente encantada para observar sus diferentes reacciones. La narración se lleva a cabo en tercera persona, pero tienen una importancia capital los monólogos interiores del personaje principal, Eleanor.
Las descripciones que Jackson hace de Hill House son realmente admirables, y sumergen al lector en un pozo de desasosiego del que ya no se vuelve a salir hasta el final del libro. No es una historia de fantasmas al uso; quizá sí sea una novela gótica, al menos estilísticamente, pero para nada una ghost story decimonónica. Shirley Jackson consigue que los pensamientos y sensaciones de Eleanor calen en el lector profundamente, creando una atmósfera sumamente agobiante digna del mismísimo Edgar Allan Poe. Ahí radica el valor, como libro de terror, de La maldición de Hill House. En la presión psicológica, en la neurosis de la protagonista. Hasta tal punto que, cuando acabamos de leer el libro, no podemos llegar a la conclusión de si Hill House estaba realmente encantada.
Por otro lado, el final es previsible desde que llegamos a la mitad del libro, pero incluso aun así no deja indiferente. Hay grandes altibajos de tensión psicológica, lo cual acaba por despistarnos y nos obliga a sorprendernos por un final que ya esperábamos.
Recomendación: La maldición de Hill House (de la cual Editorial Valdemar ha publicado recientemente una nueva edición) es un libro que ha de leerse de un tirón. De otro modo, se pierde todo el hilo psicológico, que es absolutamente imprescindible. Así que os aconsejo que esperéis a tener una tarde libre (si es lluviosa y gris, mejor) y la dediquéis por completo a las doscientas cincuenta páginas de este fantástico libro.
Os aseguro que no será una tarde echada a perder.


                                                              


Tags: Shirley Jackson, Literatura de terror

Publicado por Desconocido @ 19:18  | Literatura
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